A partir de este martes, el panorama para los vehículos de procedencia extranjera en México cambia por completo. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto que deroga el programa de regularización de los llamados “autos chocolate”, una medida que estuvo vigente desde 2022.
Con esta decisión, se abroga el “Acuerdo por el que se instruyen diversas acciones a las dependencias que se indican, en relación a la importación definitiva de vehículos usados”, así como el decreto de diciembre de 2022 y todas sus prórrogas. Esto significa que el esquema de legalización simplificada, que permitía regularizar vehículos por un pago único de 2,500 pesos, llega a su fin.
Un ciclo que se considera cumplido
El Gobierno Federal sostiene que el programa ya alcanzó las metas para las que fue diseñado. En los considerandos del documento, se explica que la medida cumplió con:
- Otorgar certeza jurídica a los propietarios.
– Proteger el patrimonio familiar.
– Contribuir a la seguridad pública (al identificar unidades usadas en delitos).
– Financiar obras de pavimentación en los municipios participantes con lo recaudado.
Aunque el programa benefició a más de 2.5 millones de vehículos en estados como Baja California, Tamaulipas, Chihuahua y Michoacán, la industria automotriz nacional había mantenido una postura crítica, señalando que la medida afectaba las ventas de autos nuevos y fomentaba el mercado irregular.
¿Qué pasará con los trámites en curso?
Si tienes un proceso ya iniciado, hay un pequeño margen. Se reformó un artículo transitorio para atender los casos que ya están en el sistema, pero la instrucción es clara: no se admitirán nuevos trámites. El decreto marca el cierre efectivo inmediato, estipulando su vigencia del 1 de enero de 2026 hasta el 31 de diciembre de 2025 (lo que pone fin al periodo operativo).
A partir de ahora, quien desee importar un vehículo usado deberá hacerlo bajo las reglas generales de comercio exterior, sin los descuentos ni las facilidades que marcaron los últimos años. El objetivo actual, según fuentes oficiales, es poner orden en el mercado y dar un impulso renovado a la producción de vehículos en México.




