El tema de Groenlandia vuelve a ponerse sobre la mesa de la política internacional con una fuerza renovada. Este martes, la Casa Blanca confirmó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su equipo de trabajo están evaluando seriamente las opciones para adquirir este territorio ártico, una zona clave por su riqueza en minerales y su ubicación estratégica.
Lo que ha encendido las alarmas es que la administración estadounidense no cierra la puerta a ninguna vía para concretar esta anexión. Según un comunicado oficial, «El presidente Trump ha hecho saber que adquirir Groenlandia es una prioridad de seguridad nacional de Estados Unidos, y es vital para disuadir a nuestros adversarios en la región ártica».
La postura desde Washington es clara y directa. Al ser consultados sobre el alcance de estas medidas, la Casa Blanca añadió: «El presidente y su equipo están discutiendo una serie de opciones para conseguir este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, el uso de las fuerzas armadas de Estados Unidos es siempre una opción a disposición del comandante en jefe».
Ante esta situación, el primer ministro de Groenlandia ya reaccionó este 5 de enero, solicitando que se reanuden las conversaciones formales con Estados Unidos para entender el rumbo que tomará esta intención de compra que, lejos de ser un rumor, se ha convertido en un eje central de la agenda de Trump.




