Lo que comenzó como una comida familiar a través de una aplicación de entrega terminó en una pesadilla para una familia regiomontana. La Secretaría de Salud de Nuevo León confirmó la suspensión de la sucursal de KFC ubicada en Solidaridad, en Monterrey, tras una denuncia ciudadana por intoxicación alimentaria masiva.
Todo inició el pasado lunes 5 de enero, cuando Emily García y su familia pidieron pollo de dicho establecimiento. A pesar de notar que las piezas parecían estar «recalentadas», decidieron comerlas. Las consecuencias no tardaron: apenas 24 horas después, tanto los padres como sus dos hijos pequeños presentaron cuadros severos de vómito, diarrea y fiebre.
La situación se agravó tanto que la familia tuvo que buscar atención urgente en el Hospital Metropolitano, donde los estudios confirmaron la intoxicación y obligaron a la hospitalización de los menores.
Ante la gravedad del caso, personal de salud realizó una inspección inmediata en el establecimiento. Aunque la dependencia no ha revelado los detalles específicos, aseguraron que se “detectaron algunas anomalías”, lo que derivó en la colocación de sellos de suspensión que ya circulan en fotos por redes sociales.
La investigación sigue abierta y las autoridades han prometido informar a la ciudadanía una vez que concluyan las indagatorias sobre las condiciones de higiene de esta sucursal.




