El mercado laboral mexicano se encuentra en el umbral de una transformación histórica. La propuesta para reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas ha pasado de ser una promesa a una posibilidad inminente, despertando la expectativa de millones de trabajadores que anhelan el derecho constitucional a dos días de descanso por cada cinco de labores.
Esta iniciativa busca sanar el equilibrio entre la vida personal y profesional, con el objetivo de disminuir el desgaste físico y mental de la fuerza laboral. Sin embargo, lo que parece un alivio para los empleados ha desencadenado un intenso debate sobre la productividad y los costos operativos en el sector empresarial.
▪️La postura empresarial: El fin de los «tiempos muertos»
Ante la posibilidad de un recorte en las horas de servicio, diversos sectores patronales han comenzado a analizar estrategias para evitar una caída en la producción. Una de las propuestas más polémicas que ha surgido desde el empresariado es la eliminación de los llamados «tiempos muertos», incluyendo la pausa de media hora para comer que actualmente garantiza la Ley Federal del Trabajo (LFT).
Desde esta perspectiva, algunos empleadores sostienen que, para compensar el día adicional de descanso, sería necesario incrementar la intensidad del trabajo diario. Argumentan que cumplir las ocho horas de manera continua permitiría mantener los niveles de funcionamiento de las empresas sin afectar la competitividad, un planteamiento que ha encendido las alarmas entre los defensores de los derechos laborales.
▪️Gobierno garantiza que no habrá retrocesos en derechos
Frente a la inquietud generada por la posible pérdida de beneficios, el Gobierno federal ha fijado una postura clara para tranquilizar a la población trabajadora. El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Marath Bolaños, aseguró que la transición hacia este nuevo esquema no servirá de pretexto para recortar derechos ya adquiridos.
“La transición a una semana de 40 horas no implicará la eliminación ni el recorte de derechos laborales vigentes”, confirmó el secretario, ratificando que la media hora de comida y los periodos de descanso establecidos en la LFT se mantendrán intactos.
▪️Hacia una implementación gradual en 2026
El camino hacia las 40 horas parece tener ya una hoja de ruta definida. De acuerdo con las autoridades, la reforma podría recibir luz verde hacia finales de 2025, estableciendo una aplicación gradual que comenzaría a surtir efecto en los primeros meses de 2026.
Este enfoque escalonado pretende dar margen de maniobra a las pequeñas y medianas empresas para reorganizar sus turnos y procesos, asegurando que el beneficio para el trabajador no se traduzca en una crisis de sostenibilidad para los negocios. El reto para México será demostrar que una fuerza laboral con más descanso puede ser, también, una fuerza laboral más eficiente.




