A sus 82 años, el legendario Julio Iglesias enfrenta el capítulo más turbulento de su vida pública. El ícono de la música romántica se encuentra bajo el escrutinio de la justicia por presuntas agresiones y acoso sexual denunciados por dos empleadas en incidentes que habrían ocurrido en 2021, entre República Dominicana y las Bahamas.
Mientras la defensa del cantante lucha por archivar el caso en España, alegando falta de jurisdicción y un «grave daño reputacional», han resurgido testimonios del pasado que dibujan un perfil inquietante del artista. Relatos que, según expertos, podrían sugerir un comportamiento sistemático a lo largo de las décadas.
Un entorno de «machismo primitivo»: El testimonio del exmayordomo
La polémica ha cobrado fuerza tras rescatarse el testimonio de Antonio del Valle, quien fuera mayordomo de Iglesias en su mansión de Miami. Del Valle describió la vida dentro de la propiedad no como un hogar, sino como un «sultanato», un sistema de organización tribal donde el cantante ejercía un poder absoluto y tiránico.
Según el relato, el entorno estaba marcado por una «descarada promiscuidad» y un machismo profundamente arraigado. El exmayordomo afirmó que Iglesias se refería a las mujeres despectivamente como «titis» y las trataba como seres sometidos. Estas declaraciones, que datan de hace más de 30 años, han sido retomadas por la prensa española para analizar si existe un modus operandi que conecte su conducta histórica con las denuncias actuales.
La batalla legal: ¿Tienen competencia los tribunales españoles?
El equipo legal de Julio Iglesias, encabezado por el abogado José Antonio Choclán, ha presentado un escrito de 15 páginas ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España. El argumento central es que los tribunales españoles carecen de jurisdicción para investigar hechos denunciados en territorio extranjero (República Dominicana y Bahamas).
La defensa busca frenar las diligencias que han sido declaradas secretas, asegurando que la imagen del artista está siendo destruida sin pruebas sólidas. Sin embargo, el contraste entre su imagen de «galán universal» y las sombras de su vida privada en Miami ha generado un debate global sobre la cultura del privilegio y el trato a las mujeres en el entorno de las grandes estrellas.




