Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensifica sus amenazas de desplegar tropas en territorio mexicano para «acabar con los cárteles», la realidad en México sugiere que el problema es mucho más complejo que una simple guerra frontal. Para la presidenta Claudia Sheinbaum, el desafío no es solo logístico o militar, sino profundamente político: enfrentarse al narcotráfico implica, en muchos casos, desmantelar las propias estructuras de poder local.
▪️El factor político: Los cárteles como parte del Estado
A diferencia de la narrativa estadounidense, donde los cárteles son vistos como grupos externos que desafían al gobierno, la historia de México revela una simbiosis de décadas. En 12 años de cobertura periodística, queda claro que la delincuencia organizada no solo ataca al Estado, sino que a menudo forma parte de él.
Esta colusión, que nació bajo el sistema de partido único del siglo pasado, ha evolucionado. Hoy, incluso dentro de Morena, el partido gobernante, existen figuras prominentes con acusaciones de vínculos criminales. El caso de Tabasco es emblemático: Hernán Bermúdez Requena, exjefe de seguridad del estado y presunto líder del grupo «La Barredora», fue nombrado por Adán Augusto López, figura clave del movimiento y actual senador.
▪️La encrucijada de Sheinbaum: Supervivencia vs. Guerra Total
Trump ha afirmado que Sheinbaum «no gobierna México» por miedo a los cárteles. Sin embargo, la vacilación de la mandataria podría responder más a una estrategia de supervivencia política.
Fricciones internas: Sheinbaum no posee el control absoluto sobre Morena que tenía AMLO, y atacar la corrupción interna podría fragmentar su coalición antes de las elecciones intermedias de 2025.
Riesgo de violencia: La historia demuestra que desmantelar redes de protección oficial suele disparar los homicidios, ya que los grupos criminales se vuelven vulnerables y atacan a sus rivales.
▪️Acciones y límites bajo la presión de Washington
Aunque Sheinbaum ha mostrado un perfil más técnico y duro que su predecesor —enviando tropas a la frontera y extraditando a casi un centenar de líderes criminales—, su discurso evita tocar las raíces políticas del problema. Mientras las autoridades presumen detenciones, como la de un alcalde de Morena en el Estado de México vinculado a La Familia Michoacana, el trasfondo estructural de protección oficial permanece intacto.
Para la administración de Sheinbaum, el equilibrio es precario: debe demostrar resultados ante las amenazas arancelarias de Trump sin provocar un colapso interno en las bases de poder de su propio partido.




