La historia de la seguridad en México parece haber cerrado un ciclo de manera simbólica este domingo. El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, en Tapalpa, Jalisco, ocurrió un 22 de febrero, la misma fecha en que, hace doce años, fue recapturado Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, el entonces líder del Cártel de Sinaloa.
Esta coincidencia no ha pasado desapercibida para los analistas, pues ambas operaciones representan los golpes más contundentes a las dos organizaciones criminales más poderosas del país en sus respectivas épocas.
▪️El precedente de 2014: La caída de Guzmán Loera en Mazatlán
El 22 de febrero de 2014, tras 13 años de ser el fugitivo más buscado del mundo, «El Chapo» Guzmán fue detenido en un operativo de precisión ejecutado por la Secretaría de Marina (SEMAR). La captura tuvo lugar en Mazatlán, Sinaloa, específicamente en el edificio de condominios Miramar.
Aquel operativo fue el resultado de meses de inteligencia coordinada. Cerca de las 10:00 horas, la agencia Associated Press dio la primicia mundial tras la confirmación de un funcionario estadounidense. Horas más tarde, el entonces presidente Enrique Peña Nieto confirmaría la noticia de manera oficial.
▪️Similitudes entre dos operativos históricos
Aunque uno culminó en captura y otro en abatimiento, ambos eventos comparten rasgos que definen la política de seguridad mexicana:
✔️Precisión Militar: Tanto la Marina en 2014 como el Ejército en 2026 utilizaron unidades de élite para incursionar en zonas de alta influencia criminal.
✔️Impacto Internacional: La caída de ambos líderes fue validada y celebrada por agencias de seguridad de los Estados Unidos, como la DEA.
✔️Reacción Política: En 2014, el expresidente Felipe Calderón utilizó sus redes sociales para felicitar al gobierno de Peña Nieto por la captura; hoy, las reacciones políticas vuelven a centrarse en la capacidad operativa del Estado frente a los grandes cárteles.
▪️De Mazatlán a Tapalpa: El cambio de guardia
Mientras que la detención de Guzmán Loera en 2014 marcó el inicio del declive del Cártel de Sinaloa bajo su mando directo, la muerte de Oseguera Cervantes este 2026 en Jalisco representa el desafío más grande para la continuidad del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la organización que llenó los vacíos de poder dejados por los grupos sinaloenses hace más de una década.




