En un acto que desafía cualquier barrera geográfica, este día se llevó a cabo la edición número 90 del Saludo Binacional entre Matamoros, Tamaulipas, y Brownsville, Texas. Esta celebración, cargada de emotividad y simbolismo, reafirmó una vez más los lazos de cooperación y hermandad que han definido a estas comunidades fronterizas por casi un siglo.
El encuentro, que ya es un pilar de la tradición regional, sirvió como recordatorio de la importancia de preservar las raíces compartidas y fortalecer la unión de lo que muchos consideran una sola comunidad dividida por el río.
▪️Invitadas de honor: Brillo y talento en la frontera
La ceremonia contó con una presencia de lujo que dio realce a la festividad. Como huésped especial, la reconocida actriz y cantante Ninel Conde se unió al festejo, compartiendo el escenario con el talento vocal de Érika Alcocer, distinguida como valor nacional, y la joven Dayan Crissel, quien representó con orgullo el valor local.
La participación de estas personalidades inyectó una dosis de cultura y espectáculo a una tradición que, año con año, atrae la mirada de ambos lados de la frontera.
▪️Beto Granados: Impulsando la identidad regional
Durante el evento, se destacó el compromiso del alcalde de Matamoros, Beto Granados, por mantener viva esta festividad. Bajo su gestión, se ha buscado no solo preservar la tradición, sino potenciarla como un mecanismo que fortalezca la identidad y el orgullo de pertenecer a esta región bicultural.
»Sigamos construyendo puentes de amistad que trascienden fronteras y nos unen como una sola comunidad», fue el sentimiento imperante durante el intercambio de banderas y el tradicional abrazo entre las autoridades de ambas naciones.
A lo largo de 90 años, el Saludo Binacional ha evolucionado, pero su esencia permanece intacta: demostrar al mundo que la cooperación y la amistad entre México y Estados Unidos tiene sus raíces más profundas en la convivencia diaria de sus ciudades fronterizas.












