La capital de Tamaulipas enfrenta un panorama de austeridad en su infraestructura. Mientras que el año pasado la planificación contemplaba un total de 106 obras, el presupuesto para este 2026 refleja un recorte significativo, dejando la lista en apenas 80 proyectos autorizados.
Este ajuste ha encendido las alarmas entre los sectores que vigilan el desarrollo urbano, especialmente al observar que la inversión destinada a estos trabajos apenas «roza el 9% del presupuesto total». Para una ciudad con demandas crecientes en servicios y pavimentación, esta cifra pone sobre la mesa una interrogante inevitable sobre la capacidad de respuesta de la administración actual.
▪️¿Prioridad o supervivencia financiera?
El contraste entre las cifras de 2025 y las actuales sugiere un cambio de estrategia o una limitación de recursos que impactará directamente en las colonias. Con 26 obras menos en el calendario, la gestión de los recursos públicos entra en una etapa crítica donde la transparencia y la selección de prioridades serán fundamentales para no detener el crecimiento de la capital.
La ciudadanía, que percibe el estado de las calles y servicios básicos día con día, se pregunta ahora si este «tijeretazo» permitirá cubrir lo que la ciudad realmente necesita o si Victoria quedará rezagada frente a sus propios retos de modernización.




