El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha evolucionado más allá de las armas y el tráfico de sustancias. Una serie de documentos contables, localizados en una de las cabañas de seguridad de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, dejó al descubierto una sofisticada estructura de piratas informáticos que operan bajo el cobro de sueldos, viáticos y mantenimiento tecnológico.
💻La “narconómina” digital: Sueldos y viáticos de alta tecnología
De acuerdo con información difundida por el diario El Universal, el grupo criminal destinó, tan solo en diciembre del año pasado, la cantidad de 630 mil pesos para el pago de siete especialistas en informática. Esta red no solo recibía salarios elevados, sino que la organización cubría gastos operativos que incluían el mantenimiento de equipos de cómputo, vehículos y herramientas tecnológicas de última generación.
La contabilidad hallada demuestra que el CJNG gestiona a sus hackers como una unidad corporativa, asegurando que cuenten con todos los recursos necesarios para ejecutar ataques precisos y tareas de inteligencia criminal.
⭕️Del fraude financiero al robo de identidad: El modus operandi
Los expertos informáticos al servicio de “El Mencho” no se limitan a la protección de comunicaciones; su labor principal es la generación de recursos mediante delitos cibernéticos. Según los registros, la red se especializa en vulnerar sistemas financieros y ejecutar diversas modalidades de estafa:
✔️Fraudes de tiempos compartidos y estafas de asistencia técnica.
✔️Robo de identidad y engaños mediante telecomunicaciones.
✔️Esquemas de pagos por adelantado y extorsión digital.
Estas actividades permiten al cártel diversificar sus ingresos y obtener información estratégica de sus objetivos de manera remota y anónima.
▪️Threema: El blindaje de sus comunicaciones
Para evitar el rastreo de las autoridades, el CJNG ha adoptado el uso de Threema, una aplicación de mensajería cifrada que permite el anonimato total al no requerir un número telefónico vinculado.
Los documentos revelan que la organización pagó cerca de 4 mil 800 pesos por 25 cuentas de esta plataforma, las cuales son distribuidas entre operadores de alto rango y jefes de plaza. Este sistema de comunicación blindada se ha convertido en la herramienta clave para coordinar movimientos sin dejar huellas digitales fáciles de seguir para las agencias de inteligencia.
El hallazgo de estos registros confirma una tendencia alarmante: el crimen organizado en México ya no solo disputa el territorio físico, sino que ha construido un brazo digital capaz de desafiar la ciberseguridad nacional e internacional.




