El sistema judicial de Estados Unidos vive un momento de alta tensión tras la renuncia masiva de seis fiscales federales en Mineápolis, Minnesota. El grupo, encabezado por el fiscal adjunto Joseph Thompson, dimitió este martes como protesta ante las presiones del Departamento de Justicia para investigar a la viuda de una mujer asesinada por un agente de inmigración.
El caso tiene su origen en la muerte de Renee Good, quien fue tiroteada la semana pasada por un agente del ICE. Según informes de The New York Times, el gobierno federal decidió no investigar si el agente violó los derechos civiles de la víctima; en su lugar, ordenó abrir una pesquisa penal contra la viuda, Becca, buscando vínculos con grupos activistas que protestan contra las redadas migratorias.
Un golpe a las investigaciones de fraude
La salida de Joseph Thompson no es menor, ya que él lideraba un caso clave de fraude en ayudas escolares en Minnesota. El gobernador del estado, Tim Walz, lamentó la pérdida de estos profesionales y acusó al presidente Donald Trump de sustituir a funcionarios apartidistas por perfiles «aduladores».
Esta renuncia masiva de fiscales (Harry Jacobs, Melinda Williams, Thomas Calhoun-Lopez, Ruth Schneider y Tom Hollenhurst) deja en evidencia una profunda fractura entre los profesionales de carrera y las directrices políticas de Washington en temas de inmigración y derechos civiles.




