El uso de la Inteligencia Artificial ha vuelto a colocar a Donald Trump en el centro de la conversación global. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense compartió una serie de imágenes generadas digitalmente que han encendido las alarmas en la diplomacia internacional. En las gráficas, territorios soberanos como Groenlandia y Venezuela aparecen proyectados como nuevas extensiones de los Estados Unidos.
En una de las publicaciones más comentadas, se observa a Trump plantando la bandera de las barras y las estrellas en un paisaje ártico. A su lado, un letrero sentencia: “Greenland – US Territory. Est. 2026”. En esta escena ficticia, el presidente aparece flanqueado por figuras clave de su administración, como el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Trump y el mapa que redibuja el continente con IA
La segunda imagen ha causado un impacto aún mayor debido a su contexto. Se trata de una edición basada en una fotografía real tomada en agosto durante una reunión de alto nivel en el Despacho Oval. En la imagen original, Trump aparece junto a líderes europeos de la talla de Friedrich Merz (Canciller alemán), Giorgia Meloni e incluso el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.
Sin embargo, la versión difundida por el mandatario incluye una alteración mediante IA: un mapa sobre la mesa donde la bandera estadounidense cubre por completo a Canadá, Groenlandia y Venezuela. Lo que para algunos es una simple herramienta de propaganda digital, para otros representa una declaración de intenciones sobre la dirección que tomará su política exterior en este mandato.
Tensiones diplomáticas: De la presión a Venezuela a la crisis con la OTAN
Este despliegue visual no ocurre de forma aislada. En las últimas semanas, Trump ha intensificado su retórica sobre la anexión de Groenlandia, una isla bajo soberanía danesa. El interés estratégico y de seguridad en el Ártico ha llevado al mandatario a sugerir incluso el uso de la fuerza, lo que ha provocado una fricción sin precedentes dentro de la OTAN.
Por otro lado, la inclusión de Venezuela en estos mapas ocurre en un momento de máxima presión política, económica y militar contra el país sudamericano. Mientras Copenhague rechaza tajantemente cualquier pretensión sobre su territorio, el uso de estas imágenes por parte de la Casa Blanca parece reafirmar que, para la actual administración, los límites geográficos son, cuanto menos, negociables bajo su visión estratégica.




