En un movimiento estratégico que marca un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó el traslado a Estados Unidos de 37 operadores clave de diversas organizaciones criminales. Según el funcionario, estos individuos no solo coordinaban actividades ilícitas, sino que “representaban una amenaza real para la seguridad del país”.
El operativo, realizado bajo estrictas medidas de vigilancia, subraya el compromiso de la administración actual por desarticular las estructuras de mando y las redes logísticas que operan en territorio mexicano con alcance internacional.
Un golpe a la estructura delictiva: Cooperación sin precedentes
La extradición de estos 37 sujetos es el resultado de meses de labores de inteligencia y una estrecha colaboración con agencias de seguridad estadounidenses. Harfuch enfatizó que los perfiles enviados al país vecino son considerados objetivos prioritarios, vinculados a delitos que van desde el narcotráfico y el lavado de dinero hasta actos de violencia que vulneran la paz pública.
Esta acción busca no solo llevar a los responsables ante tribunales extranjeros donde enfrentan cargos graves, sino también evitar que sigan operando sus redes desde el interior de los centros penitenciarios mexicanos, una táctica común entre los líderes de los cárteles.
Seguridad Nacional: La prioridad detrás de los traslados
El titular de la SSPC fue enfático al señalar que el traslado de estos operadores responde a una estrategia de Seguridad Nacional. Al extraer a estos cuadros de las organizaciones criminales, se debilita la capacidad de respuesta y financiera de los grupos delictivos que mantienen en vilo a diversas regiones de México.
El mensaje enviado por el Gobierno Federal es claro: la coordinación binacional será una herramienta fundamental en este sexenio. Mientras el proceso judicial de estos 37 individuos avanza en cortes estadounidenses, las autoridades mexicanas mantienen el despliegue operativo para evitar vacíos de poder que generen nuevos brotes de violencia en las zonas de influencia de estos grupos.




