Con el muro fronterizo de El Paso como telón de fondo, Sara Carter realizó su primera aparición pública como directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas. No fue una visita de cortesía: fue una declaración de guerra. La nueva «zarina de las drogas», hija de inmigrante cubano y ex periodista de investigación, dejó claro que la era de la «salud pública» como prioridad ha terminado, dando paso a una estrategia de «puño de hierro».
Acompañada por el comisionado de CBP, Rodney Scott, Carter envió un mensaje que retumbó hasta las oficinas de los capos en México: la vigilancia fronteriza y el desmantelamiento operativo son ahora la prioridad absoluta de la Casa Blanca.
▪️El fentanilo en la mira: Una misión de vida o muerte
Para la administración Trump, la lucha contra el opioide sintético que cobra miles de vidas al año no es negociable. Carter fue tajante al describir su objetivo: invertir la facilidad del mercado ilegal. Su meta es que para un adicto sea «más fácil encontrar ayuda que conseguir una pastilla de fentanilo».
“Se trata de hacer una promesa a cada familia. La Oficina de Política Nacional de Control de Drogas los respaldará mientras respaldamos a nuestras fuerzas del orden. Y a los cárteles, queremos enviarles un mensaje: Sus días están contados”, sentenció Carter.
▪️El factor migratorio como llave contra el narco
Por su parte, el comisionado Rodney Scott vinculó directamente el control migratorio con la seguridad nacional. Según Scott, la disminución del flujo migratorio bajo la nueva administración ha permitido a los agentes de CBP concentrarse en lo que realmente importa: mapear la logística de los cárteles.
Gracias a este enfoque, las incautaciones de fentanilo han caído un 56%, no por falta de esfuerzo, sino por un control más exhaustivo que ha permitido identificar rutas y estructuras antes de que la droga cruce la línea divisoria. «O sabemos y controlamos lo que entra a este país o no lo hacemos», puntualizó el comisionado.
▪️¿Tropas de EE. UU. en México? El mensaje es claro
La pregunta obligada surgió ante los reportes sobre la intención de Trump de enviar tropas a suelo mexicano para capturar capos. Carter no esquivó la bala: “El presidente hará lo que el presidente necesite hacer… Él tomará sus decisiones cuando llegue el momento”.
Aunque reconoció la cooperación del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum —que el año pasado envió a 92 traficantes de alto nivel a tribunales estadounidenses—, Carter insistió en que el pueblo mexicano también ha sido víctima de la violencia, con más de 30 mil homicidios anuales vinculados al crimen organizado. La «zarina» presentará en febrero la nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas, la cual promete ser la hoja de ruta más agresiva vista en décadas.




