El fenómeno global de BTS no solo rompe récords de música, también ha redefinido el activismo en México. Tras una movilización masiva sin precedentes en redes sociales y ante la Profeco, el club de fans ARMY logró que las empresas OCESA y Ticketmaster transparentaran los precios y mapas para sus conciertos en el Estadio GNP; sin embargo, la batalla continúa tras una preventa marcada por irregularidades.
Lo que parecía una venta rutinaria se convirtió en un tema de Estado cuando las denuncias llegaron hasta la «mañanera» de la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se confirmó que la Profeco recibió más de 5,300 quejas digitales.
▪️La victoria: Precios claros y freno a la tarifa dinámica
Bajo la presión de hashtags como #ArmyQuiereClaridad, las fans lograron que la promotora publicara los costos oficiales antes de la venta, evitando que los boletos se dispararan a los 30 mil o 32 mil pesos, como ocurrió en otros conciertos internacionales.
Los precios oficiales logrados:
💰Mínimo: $1,767 pesos.
💰Máximo: $17,782 pesos.
💰Comisión fija: $50 pesos (un logro inusual frente a los cargos porcentuales habituales).
▪️El contraataque de Ticketmaster: Caos en la fila virtual
A pesar de la transparencia ganada, la preventa del pasado viernes 23 de enero fue descrita por los fans como un «desastre organizado». Con más de 180 mil personas en fila virtual, ARMY reportó fallas sistemáticas:
Fallas técnicas: Usuarios con membresía oficial no pudieron acceder a la compra.
Tarifas dinámicas fantasma: Acusan a Ticketmaster de ignorar los precios acordados y aplicar cargos extra de última hora.
Sombra de reventa: Se detectaron boletos físicos en taquillas y sitios secundarios con precios de hasta 100 mil pesos, apenas minutos después de iniciar la venta digital.
▪️Un movimiento global
La organización de las fans mexicanas llegó incluso a la televisión surcoreana (MBC), donde se destacó la fuerza del ARMY para defender sus derechos. Ante las nuevas irregularidades y la suspensión injustificada de cuentas, las seguidoras han vuelto a solicitar la intervención de la Profeco para garantizar que la venta general sea justa.
Este caso sienta un precedente histórico en México sobre cómo los colectivos digitales pueden forzar la rendición de cuentas de monopolios comerciales.




