Caminar o manejar por las calles de Tamaulipas se ha convertido en una carrera de obstáculos. Seguro te ha pasado: buscas dónde estacionarte o intentas caminar por la banqueta y te topas con botes de cemento, cubetas viejas o cajas de madera. Lo que parece una costumbre inofensiva para «asegurar el lugar», es en realidad una falta a la ley que, según expertos, está fracturando la movilidad y la convivencia en nuestras ciudades.
Miguel Ángel Verástegui Cavazos, director de la asociación Ambientam, señala que este fenómeno no solo es falta de civismo, sino un profundo desconocimiento de las reglas. Lo más grave es que, aunque la ley existe, las autoridades municipales suelen «hacerse de la vista gorda», permitiendo que la calle deje de ser de todos para volverse de unos cuantos.
▪️¿Qué dice el Reglamento de Tránsito sobre apartar lugares?
La ley es muy clara, aunque pocos la consulten. Verástegui Cavazos explica que, según el Artículo 150 del Reglamento de Tránsito del Estado, “no se permite la existencia de estacionamientos exclusivos en la vía pública, salvo los correspondientes a terminales de transporte público”. Es decir, ni el comercio de la esquina ni el vecino tienen derecho legal a adueñarse del pavimento frente a su fachada.
Pero el problema no termina en el asfalto. El bloqueo se extiende a las zonas peatonales. El Artículo 152 refuerza esta prohibición al señalar que “queda prohibido estacionarse en aceras y banquetas, ya que son espacios destinados al tránsito peatonal”. Para una persona en silla de ruedas, un adulto mayor o alguien con una carriola, una cubeta en la banqueta no es solo una molestia, es un peligro que los obliga a bajar al arroyo vehicular.
💰Multas por apartar lugares en Tamaulipas: ¿Cuánto cuestan?
Si te preguntabas si esto tiene un castigo económico, la respuesta es sí. La normativa contempla multas de hasta tres días de salario mínimo, lo que hoy equivale a unos 746.79 pesos. Sin embargo, en zonas como Tampico, Ciudad Madero y Altamira, estas sanciones rara vez se aplican.
Esta falta de operativos ha provocado que la práctica se normalice. No obstante, parece haber una luz al final del camino en la zona industrial; Santiago Cerecedo Maya, director de Tránsito en Altamira, reconoció recientemente que esta situación ya no puede permitirse y aseguró que redoblarán esfuerzos para retirar obstáculos y recuperar la movilidad de las calles.
▪️El impacto social de «bloquear» la vía pública
Más allá de las multas, el verdadero costo se refleja en la imagen de nuestras ciudades y en el riesgo cotidiano para los más vulnerables. Especialistas coinciden en que, mientras los ayuntamientos no apliquen la ley de forma pareja y constante, las banquetas seguirán siendo «propiedad privada» de objetos inanimados, afectando la libertad de tránsito de miles de tamaulipecos.




