El 2026 ha comenzado con una tormenta mediática sobre la dinastía Iglesias. Tras las graves acusaciones de acoso sexual contra Julio Iglesias por parte de dos excolaboradoras, el mundo esperaba un frente unido. Sin embargo, el silencio de su hijo más famoso, Enrique Iglesias, ha sido más ruidoso que cualquier declaración, dejando claro que las heridas del pasado siguen abiertas.
Mientras sus hermanos, Chábeli y Julio Jr., intentan cerrar filas para proteger la imagen del patriarca de 82 años, Enrique ha decidido mantenerse al margen. Esta postura no es una coincidencia, sino el resultado de décadas de una relación fracturada por el ego y la competencia profesional.
▪️El origen de la discordia: El éxito que Julio nunca perdonó
La fuente de este distanciamiento no es nueva. Quienes conocen la historia de los intérpretes recuerdan que Enrique, ahora de 50 años, comenzó su carrera en secreto para evitar la sombra de su progenitor. Cuando el éxito de temas como “Héroe” se volvió innegable, la reacción de Julio no fue de orgullo, sino de desdén, llegando a asegurar que la fama de su hijo se debía exclusivamente a su apellido.
Este «pecado original» marcó un punto de no retorno. Enrique ha crecido bajo la premisa de que todo lo que construyó lo hizo a pesar de su padre, no gracias a él. Por ello, ante la petición de sus hermanos de salir en defensa de Julio frente al escándalo internacional, la respuesta del cantante ha sido un rotundo «no».
💔Un distanciamiento que ya no se puede ocultar
La frialdad entre ambos se ha hecho evidente en fechas clave. Mientras que Enrique desborda amor en redes sociales para su madre, Isabel Preysler, el Día del Padre suele pasar entre sombras. Incluso en 2023, Enrique se negó a participar en un documental sobre la vida de Julio, confirmando que no tiene interés en alimentar la leyenda del hombre que, según su perspectiva, le dio la espalda en sus inicios.
▪️El peso del apellido ante el escándalo de 2026
Hoy, con la imagen de Julio Iglesias bajo el escrutinio legal y social, Enrique parece priorizar su propia paz y su legado personal. Para el intérprete de «Experiencia religiosa», la lealtad familiar tiene un límite, y ese límite parece haberse alcanzado hace mucho tiempo en alguna discusión de camerino o en un largo silencio telefónico que hoy cumple años.




