La batalla por la política comercial de los Estados Unidos ha escalado a un nuevo nivel de confrontación. El presidente Donald Trump reaccionó con visible molestia ante la reciente decisión de la Corte Suprema, la cual calificó como ilegales sus aranceles globales, limitando la facultad del Ejecutivo para imponer gravámenes de manera unilateral.
Desde la Casa Blanca, el mandatario republicano no escatimó en críticas hacia los magistrados, cuestionando la lógica detrás de la sentencia que frena su estrategia económica.
🗣»Es ridículo»: La dura respuesta del mandatario desde la Casa Blanca
Fiel a su estilo directo, Trump utilizó una comparación drástica para ilustrar su descontento con las restricciones judiciales. El presidente argumentó que, si bien tiene poder para tomar medidas extremas contra naciones extranjeras, se le impide aplicar cobros que él considera menores.
“Puedo destruir el comercio, puedo destruir un país. Incluso se me permite imponer un embargo destructivo a un país extranjero. Puedo imponer un embargo. Puedo hacer lo que quiera, pero no puedo cobrar 1 dólar”, sentenció el magnate.
El presidente continuó su argumentación señalando lo que considera una contradicción legal: “Puedo hacerles lo que quiera, pero no puedo cobrarles nada. Así que puedo destruir el país, pero no puedo cobrarles una pequeña tasa. Podría cobrarles una pequeña tasa de dos centavos, pero no puedo cobrarles bajo ninguna circunstancia. No puedo cobrarles nada. ¿No es ridículo?”.
⭕️Orden ejecutiva inmediata: El contraataque en Truth Social
Lejos de retroceder, el presidente utilizó su plataforma Truth Social este sábado para anunciar una nueva ofensiva económica. Trump confirmó que subirá a un 15 % el nuevo arancel a las importaciones de todos los países, una medida que, según sus palabras, entrará en vigor “de inmediato”.
Esta nueva orden ejecutiva busca aprovechar los vacíos legales existentes, aunque el camino no parece despejado. La ley en la que se ampara el mandatario establece límites claros: los gravámenes solo pueden incrementarse hasta dicho porcentaje y por periodos de 150 días.
“Se me permite embargarlos. Se me permite decirles que ya no pueden hacer negocios en Estados Unidos. Queremos que se vayan de aquí. Pero quiero cobrarles 10 dólares. No puedo hacerlo. Es incorrecto. Su decisión es incorrecta”, afirmó contundentemente.
La incertidumbre ahora se traslada a los mercados internacionales y a los sectores jurídicos, pues no está claro cómo se articulará esta política a largo plazo frente a una Corte Suprema que ya ha marcado una línea roja.




